domingo, 9 de agosto de 2009

"Con un oído puesto en el evangelio y otro en el pueblo"

Se termina el 4 de Agosto. No quiero despedir el día sin rendir un sincero homenaje al sacerdote argentino Enrique Angelelli.

Fue un luchador incansable por los derechos del pueblo argentino. Colaboró a los obreros con la creación de sindicatos que les ayudaran a organizarse para exigir mejoras laborales, para exigir un trato más digno. Su lucha por los más necesitados le causaría ser removido de su puesto como Obispo Auxiliar.

Es nombrado Obispo de la diocesis de La Rioja, donde ayuda a crear sindicatos y cooperativas de trabajo. Una de esas cooperativas exigía que se expropiaran los terrenos de un latifundio que había ido creciendo, con la apropiación de pequeñas tierras porque sus propietarios no podían pagar las deudas. Carlos Menem, entonces gobernador de La Rioja, prometió entregarle las tierras a la cooperativa.

Esto le causo que en 1973, durante una misa, una turba enfurecida liderada por Amado Menem -hermano del gobernador-, e integrada por terratenientesy oligarquía en general, ingresó a la iglesia por la fuerza. El Sacerdote suspendió la misa y fue retirado del lugar a pedradas.

El 4 de Agosto de 1976, la dictadura militar asesinó al sacerdote -uno de los pocos que merecen ser reconocidos- culpando a un extraño accidente automovilistico, que "el vaticano", soberbió e ineficiente, nunca se atrevió a cuestionar.

Entre su muerte, y ahora 33 años después de su asesinato, no olvidamos su frase más conocida: "Con un oído puesto en el evangelio y otro en el pueblo".

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